Bolonia mágica
Un verano eterno a contraluz. La sal ondula el pelo y el Levante empieza a caer cuando se pone el sol, para dejar paso a una noche de calma y olas suaves que anticipan los días que vienen: es la alegría de llamar hogar al paraíso.
Los atardeceres en Bolonia se suceden todo el año y apuntalan el alma, puro combustible de amor para aprender a volar

